Historial de la revista

El primer número de la revista ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS vió la luz en el año 1922. Dentro del campo de la filosofía y la religión, ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS ocupa el tercer lugar entre las revistas más antiguas de España que continúan publicándose, después de la revista agustiniana LA CIUDAD DE DIOS, fundada en 1887, y la revista también de la Compañía de Jesús RAZÓN Y FE, fundada en 1901 (véase la base de datos del CSIC-CINDOC-MEC en bddoc.csic.es)

La revista nació como órgano de expresión de los estudios eclesiásticos de la Compañía de Jesús en España. Tenía como subtítulo en aquellos primeros años: “Revista trimestral escrita por padres de la Compañía de Jesús" (más tarde se cambiará "escrita" por "redactada"). Nació precisamente desde la necesidad sentida de ofrecer algo que la revista RAZÓN Y FE, por su carácter más divulgador, no podía dar. La revista pretendía tener el carácter de “investigación científica, o a lo menos de escogida vulgarización”. Así se afirmaba en aquel primer número:
    "son tantos los problemas religiosos, morales, sociales, pedagógicos, etc., que se agitan en nuestros días, que cada vez se hacía más difícil dar satisfacción a un deseo muy natural en muchos lectores de RAZÓN Y FE: el deseo de ver tratadas más científicamente las cuestiones teológicas y filosóficas".
Unos años más tarde, en 1928, se repetirá:

      RAZÓN Y FE venía a resultar un recinto angosto y estrecho; abarcaba otras muchísimas materias, tenía que tratar de asuntos profanos,... de estudios modernos y de palpitante actualiad... Por eso se creyó oportuno dividirla; separar lo puramente eclesiástico, es a saber, las ciencias propias y características de los sacerdotes, de las profanas...De ahí procedieron ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS, como fruta madura y sazonada del árbol fecundo de RAZÓN Y FE.
 

Se trataba de crear una revista que abarcara todos los campos de la teología y la filosofía, denominadas "ciencias eclesiásticas", y que se concretaban en "Sagrada Escritura, Patrología, Teología especulativa, moral y positiva, Derecho Canónico, Filosofía, Literatura eclesiástica en su más amplia aceptación, sobre los principales hechos históricos de la Iglesia, sobre su organización y sus instituciones".

Es patente en la fundación de la revista el carácter profundamente jesuítico de unir ciencia y religión a través de Estudios que reflejaran la investigación propia, Boletines que dieran cuenta de los "trabajos especiales de los escritores nacionales y extranjeros", Notas y textos con información que "sin merecer todo un artículo, son dignas de consignarse en una revista eclesiástica científica" y Boletines bibliográficos.

A la vez, la revista se sentía punta de lanza de la Iglesia católica, cuyas normas prometía seguir y en cuyos Padres y teólogos quería apoyarse, especialmente santo Tomás de Aquino. En tiempos teológicamente conflictivos, la línea teológica no podía ser otra que la defensa de "nuestra santa religión contra los ataques abiertos y solapados de los heterodoxos y de los novadores modernistas”. Además de esta apología de la Iglesia Católica y refutación de sus adversarios, la revista se proponía también devolverle a la teología su puesto en el conjunto de las ciencias humanas:
      "bríndaseles también ocasión más propicia a los redactores de patentizar lo mucho que deben a las eclesiásticas las ciencias laicas, varias de las cuales tuvieron su raíz y fuente o bebieron su savia de vida en aquéllas; de exponer las sentencias y opiniones de los grandes teólogos y escolásticos,... y de deshacer y triturar algunas ...máximas como que no han existido filósofos en España, que el escolasticismo es una antigualla fósil destinada al panteón de los muertos, que las ciencias eclesiásticas pasaron de moda y han de recluirse en las sacristías, que los sacerdotes y religiosos son una rémora y un valladar al avance victoriosos y arrollador del progreso científico humano." (EE 28 –1928- 6).

Aunque la revista estaba dirigida ante todo al mundo eclesiástico, a los sacerdotes, también se pensaba en los seglares, pues cualquiera que tuviera relación con la moral, con la legislación o disposiciones eclesiásticas, como abogados, jueces, médicos, catedráticos, comerciantes, podrían, mediante su lectura "fortalecerse y consolidarse en la fe". 

Seis años después de su publicación se percibe el deseo de una cierta reestructuración y de un nuevo vigor. Se establece así, en 1928, una definitiva independencia respecto de RAZÓN Y FE, y una colaboración más estrecha de los seminarios y colegios máximos que la Compañía de Jesús tenía o dirigía en Comillas (Santander), Granada, Oña (Burgos) y Sarriá (Barcelona): "relación tan íntima y esencial que hace depender la vida y organización misma de la Revista de la cooperación y colaboración efectivas de dichos Colegios Máximos" (EE 28 -1928- 10).

La revista se dota de un organigrama muy elaborado, donde, junto al Director en Madrid, Fernando Fuster, están dos "Redactores-Consejeros", y una "redacción diaspórica", formada por entre dos y diez profesores de las facultades teológicas ya mencionadas. De cada sección teológica o filosófica de la revista están encargados un grupo de redactores fijos, y se cuenta con colaboradores también estables en otros lugares de España, en Roma y Nápoles. En esa época se proyecta también la creación de un lugar de estudio en Madrid, donde se ofrezca a sacerdotes, suscriptores y otras personas la posibilidad de acceder a revistas nacionales y extranjeras que se estaban ya recibiendo en la redacción, a la par que a una rica biblioteca teológica de nueva creación.

Durante estos años veinte y treinta desfilan por las páginas de la revista prestigiosos especialistas, nombres de la talla de "Lino Murillo, José M. Bover, Andrés Fernández, en las ciencias bíblicas; Juan de la C. Martínez Gómez en teología dogmática; Juan Bautista Ferreres en Moral y Derecho Canónico; José Madoz, en patrología; Fernando Palmés, E. Ugarte de Ercilla, José Hellín, en filosofía; Constantino Bayle, en misionología; Zacarías García Villada, Pedro Leturia, Antonio Pérez Goyena, José M. March, Bernardino Llorca, en diversos ramos de erudición e historia eclesiástica" (EE 60 -1942- 6)

El nuevo ímpetu de la Revista recibe un cierto revés con la expulsión de la Compañía de Jesús por parte de la República Española en 1931. La revista, sin embargo, se queda en España y en Madrid, cambiando el subtítulo, del cual cae la referencia a la Compañía: "Revista trimestral de investigación científica". Durante estos años habrá algunos cambios, dentro de Madrid, en la localización de la sede de la redacción, que hasta entonces había estado en la C/ Alberto Aguilera.

Con el estallido de la Guerra Civil, el 27 de julio las oficinas de la revista son asaltadas; el entonces director P. Fernando Fuster S.J. debió huir precipitadamente, siendo saqueadas las colecciones de revistas extranjeras y la ya nutrida biblioteca, amén de los ficheros y todo el depósito de obras impresas por la editorial de la revista: "montones de cubiertas de libros atestiguaban que aquella rapiña se había perpetrdo, no con afanes de ciencia y de cultura, sino con el utilitario objeto de convertir aquella riqueza literaria en pasta de papel, lo cual nos quita la esperanza de poder recuperar nada" (EE 16 -1942- 6). Dos de los más importantes colaboradores de la revista, los PP. Zacarías García Villada y Juan Bautista Ferreres, fueron asesinados en estos primeros momentos de la Guerra.

Durante estos años, entre 1936 y 1941, se interrumpió su publicación. Ésta fue retomada en el año 1942, recuperando la mención a los "Padres de la Compañía de Jesús" en el subtítulo. En estos tiempos de posguerra la redacción se trasladó a Salamanca, ejerciendo como director el eminente historiador P. Ricardo García Villoslada S.J.

A partir de entonces la revista sigue por caminos de regularidad y calidad. De portavoz de la producción teológica de la Compañía española, pasa a ser el órgano de expresión de las facultades eclesiásticas de la misma. En 1946 se modifica el subtítulo, para dar cuenta de esta nueva adscripción: "Revista trimestral de investigación e información teológica, publicada por las facultades de teología de la Compañía de Jesús en España”. Las facultades en cuestión son la Universidad Pontificia de Comillas (primero en Santander, a partir de abril de 1968 en Madrid), la Facultad de teología de Granada, la Facultad de Sarriá (Barcelona) (a partir de octubre de 1949 se trasladará a San Cugat del Vallés, y más tarde cambiará su nombre por el de Instituto de Teología Fundamental), y la Facultad de Oña (Burgos) (a partir de abril de 1968 Facultad teológica de Deusto –Bilbao-). Durante un breve tiempo figura también la Facultad de Filosofía de Chamartín de la Rosa (Madrid).

Este subtítulo es el mismo hasta el día de hoy, con la precisión, desde 2001, de que, aún siendo la revista de todas las facultades, es publicada ahora por la Universidad de Comillas. La revista es una de las cinco que edita la Universidad Pontifica Comillas. Las otras cuatro son: PENSAMIENTO, MISCELÁNEA COMILLAS, ICADE Y MIGRACIONES.

En estos años de posguerra nace las revista PENSAMIENTO (1945), teniendo como consecuencia el que ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS abandona, entre sus campos de publicación, el área de filosofía, dedicándose exclusivamente al campo de la teología y el derecho canónico. En 1947 la revista ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS dejó de publicar estudios específicos de espiritualidad, dejando este campo a la revista de espiritualidad ignaciana MANRESA (fundada en 1925).

A partir de octubre de 1949 la sede de la redacción vuelve a Madrid, esta vez a la Casa de Escritores, en la calle Pablo Aranda, donde ha residido hasta hace 2001. Su director desde 1947 es el P. Manuel Quera, S.J. Con ocasión de la muerte del papa Pío XII, en 1959, firmaba el consejo de redacción:
"ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS rinde su acatamiento a las normas y directrices que vengan de Roma, y desde ahora declara que seguirá las de aquel a quien el Espíritu Santo acaba de señalar para regir a la Iglesia: Juan XXIII".

Durante diez años dirigirá la revista el P. Quera, hasta que en 1967 se ponga al frente de ella el P. Francisco de Borja Vizmanos, S.J., con una breve dirección en 1967 del P. José F. Sagüés Iturralde. El rumbo, para muchos inesperado, que siguió el papa, junto con los años de preparación y celebración del Concilio Vaticano II, dio nuevo sentido a los propósitos de fidelidad arriba mencionados. La revista siguió el proceso de actualización y renovación teológica, no siempre pacífico, que se dio en las facultades de teología.

La muerte sorprende al P. Vizmanos cuando está en prensa el primer número de 1975. Durante ese año tomará las riendas el P. Antonio Vargas Machuca, S.J. Al año siguiente será el P. Rafael María Sanz de Diego, S.J., quien ejerza como director hasta octubre de 1980. Tras dos años del P. Juan García Pérez en la dirección, vuelve el P. Vargas Macucha, esta vez por un período más largo: diez años, de 1982 a 1993. Los últimos directores han sido el P. Alfredo Verdoy Herranz, S.J. (1993-1998), el P. José Ramón Busto Saiz, S.J. (1999-2004), el P. Francisco Ramírez Fueyo, S.J. (2004-2010) y el P. Santiago Madrigal Terrazas, S.J. (2010-2017). En febrero de 2017 se hace cargo de la dirección el P. Gabino Uríbarri Bilbao, S.J.

Para adaptar la revista a las nuevas exigencias de calidad y transparencia, se comienza a gestionar la recepción y evaluación de artículos de modo progresivo mediante la plataforma OJS (junio 2017). Un decreto del P. Provincial de España del 12 de febrero de 2018 decide entregar la plena responsabilidad de la revista Estudios Eclesiásticos a la Universidad Pontificia Comillas, desligándola estatutariamente de los otros centros de estudios de la Compañía de Jesús en España. La Junta de Gobierno de la Universidad Pontificia Comillas aprueba las modificaciones oportunas al Reglamento de la revista, en la sesión de 25 de junio de 2018, en orden a cumplir con las condiciones que piden los índices de impacto internacionales.